Noticia

¡… Y la FDG comenzó a surcar las carreteras españolas !

Se cumplen estos días el 20 aniversario de la puesta en marcha del tercer Tomógrafo por Emisión de Positrones (PET) que se incorporaba a un Servicio de Medicina Nuclear en España. En Bilbao y sin un ciclotrón en la sala contigua.... Así de "chulos" fuimos !!!

Veintisiete meses antes, en octubre de 1995, se había puesto en marcha el primer PET en nuestro país, en el Centro PET Complutense de Madrid y comenzaron así a realizarse las exploraciones con 18FDG en la Medicina Nuclear española. Por aquel entonces no había una industria de radiofarmacia tan desarrollada como hoy en día, así que, los médicos impulsores de estas iniciativas tenían que involucrarse también en los medios de producción de los radiofármacos. La realización de estas exploraciones, por aquel entonces, era necesariamente dependiente de la disponibilidad de un ciclotrón productor de isótopos emisores de positrones y de módulos de síntesis para la obtención del radiofármaco, ubicados en la misma instalación. El equipo humano estaba compuesto por médicos nucleares, radiofarmacéuticos, físicos, personal de enfermería y personal técnico, un verdadero equipo multidisciplinar. Las imágenes obtenidas causaban admiración a propios y a extraños. Parecía increíble “ver” el proceso del metabolismo glicídico en los tejidos tumorales o el diferente comportamiento de la actividad cerebral, basado en este mismo metabolismo de la glucosa.

No existían TC incorporados a los tomógrafos PET. De este modo, había que estar muy familiarizado con la distribución fisiológica del radiofármaco, las variantes de la normalidad, los artefactos y los patrones patológicos.

Después de esta experiencia inicial y promovido por los Dres. Juan Negueruela Ugarte y Juan Carlos Martin Urreta, aparecía la primera iniciativa de un Tomógrafo PET que no disponía de un ciclotrón y su correspondiente laboratorio en “la habitación de al lado”. Esto obligaba a realizar cálculos de dosis con hojas Excel, dependiendo de las exploraciones previstas, calcular el tiempo de trayecto, imprevistos del desplazamiento, etc. No había un programa de gestión informática para solicitar las dosis. La 18FDG llegaba en un vial multidosis del que se iban extrayendo las dosis correspondientes. Quedaba así demostrada la viabilidad de los tomógrafos PET independientes de los centros de producción. De este modo, se abrieron los caminos de “nuestra piel de toro” y la 18FDG comenzó a surcar las carreteras españolas. El resto de la historia,….todo el mundo la conoce. Sirva este recordatorio como homenaje a aquellos aventureros de finales del siglo pasado y que contribuyeron a forjar la realidad que hoy en día todos disfrutamos.

Gracias

Dr. Antonio Cabrera

Compartir esta noticia