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Zevalin®: disponible de nuevo con buenos resultados y nuevas indicaciones

El radiofármaco Zevalin (ibritumomab tiuxetan marcado con itrio-90) vuelve a estar disponible en el mercado en dos aplicaciones clínicas: linfoma folicular y linfoma difuso de células grandes B. En este sentido, varias publicaciones recientes con seguimientos largos avalan sus buenos resultados, su capacidad para reducir los ciclos de quimioterapia y el interés potencial que su uso podría tener para pacientes de edad avanzada, considerados pacientes frágiles.

 

El radiofármaco Zevalin vuelve a estar disponible en el mercado. Sus indicaciones son: 1) tratamiento de consolidación tras la remisión en pacientes adultos con linfoma folicular que no han sido tratados anteriormente y 2) tratamiento de adultos con linfoma no Hodgkin folicular de células B CD20+ en recaída o refractario a rituximab.

Zevalin se suministra como ibritumomab tiuxetan (IT) para su marcaje radiactivo con itrio-90 (90Y-IT). Su relanzamiento coincide con la publicación de los resultados de varios ensayos independientes con seguimientos largos y resultados muy positivos.

El ensayo de Stefoni et al. (2016) se corresponde con un estudio multicéntrico fase II con pacientes mayores de 55 años con linfoma difuso de células B grandes no tratado. El 90Y-IT se administró después de cuatro ciclos de R-CHOP –frente a los seis u ocho habituales–. El seguimiento se realizó durante 7 años. Los resultados confirman eficacia y seguridad de esta combinación quimio y radioterapéutica en pacientes considerados frágiles, con una tasa de supervivencia al final del estudio superior al 40 %.

Por su parte, el trabajo presentado por Illidge et al. (2016) aporta resultados de un ensayo fase II en el que evalúa eficacia y toxicidad en la administración de un ciclo corto de inmunoterapia seguido de radioterapia en pacientes con linfoma folicular recurrente. En este caso se administraron únicamente tres ciclos de R-CHOP o R-CVP seguidos de 90Y-IT. La ratio de respuesta alcanzó el 98 % y la supervivencia fue del 77 % a los 5 años con escasa toxicidad hematológica reportada.

Lo más interesante de ambas publicaciones reside en la posibilidad de reducir los ciclos de quimioterapia y el tiempo total de tratamiento, de lo cual se pueden beneficiar particularmente pacientes de edad avanzada.

Otra publicación reciente, suscrita por especialistas del Hospital Miguel Servet de Zaragoza (Andrade-Campos et al., 2016), recoge un análisis de 242 pacientes con linfoma no Hodgkin –96 de ellos tratados con 90Y-IT– para valorar un posible incremento en la incidencia de neoplasias secundarias en la exposición a radioterapia. Los resultados confirman que no hay diferencias entre los dos grupos (tratados y no tratados con 90Y-IT).

Por otro lado, una actualización del Dr. Shimoni (Shimoni and Zwas, 2016) recoge un seguimiento de 5 años del estudio aleatorizado en fase II que comparaba el acondicionamiento con Zevalin-BEAM frente al acondicionamiento con BEAM en asociación al trasplante autólogo en pacientes en recaída de linfoma no Hodgkin. Los resultados en este caso mostraron un mayor índice de supervivencia para el grupo de Zevalin-BEAM durante los 5 años tras el trasplante.

Este panorama sugiere que Zevalin podría convertirse en una opción de primera línea en un futuro próximo.

Información aportada por Andrés Varela Argent, Key Account Manager at Spectrum Ph. Sepropharm. Editado por Kalispera medical writing

 

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